Uno se muere cuando lo olvidan

Relato fotográfico Surcos Nº 16

Por María Teresa Ronderos En Medellín, las Madres de la Candelaria protestan por los miles de hijos desaparecidos. Todos los miércoles frente a la Iglesia que las nombra. ?¡Los queremos vivos, libres y en paz!,? gritan María Elena Toro y las demás madres mientras caminan en círculos frente a la Iglesia de la Candelaria en el bullicioso centro de Medellín, la segunda ciudad de Colombia con más de dos millones de habitantes. Como todos los miércoles al mediodía, protestan por sus hijos desaparecidos, de los miles y miles que hay en Colombia, donde la sucesión de guerras civiles ha tornado a la gente temerosa y a las víctimas invisibles. ?¡Basta ya de secuestros y desapariciones! ¡Ven, haz algo, di algo, para que no te toque a ti!?, repiten las madres a coro. Con sus camisetas blancas y sus consignas sentimentales, ellas se han hecho oír: ?¡Nos duele la maldad de los malos, pero más nos duele la indiferencia de los buenos!? Las primeras madres que salieron a marchar, hacia fines de 1998, fueron las de soldados y policías secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC). Luego se les unieron algunas madres de desaparecidos secuestrados por los paramilitares. Al principio, salían de noche vestidas de negro y caminaban alrededor de un gran edificio del centro de Medellín. Al poco tiempo les sonó la idea de seguir el ejemplo de las Madres de Plaza de Mayo, y escogieron el atrio de la Iglesia de la Candelaria, una joya arquitectónica -había sido originalmente la catedral de la ciudad-, para hacer sus marchas. Entonces salieron a pedir para que les devolvieran a sus secuestrados y a sus desaparecidos, al igual que las madres argentinas, a mediodía, todos los miércoles. Así, el 17 de marzo de 1999, nacieron las Madres de la Candelaria. Son madres de víctimas de todos los actores armados colombianos. De las guerrillas de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional. De los paramilitares, agrupados desde 1997 como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y de la Fuerza Pública. Para ellas no hay diferencias. María Elena Toro descubrió a las Madres de la Candelaria casi desde un principio. No ha fallado un solo miércoles en estos ocho años. Ni tampoco su papá, Francisco Antonio Toro, hoy con 88 años, una hija, un yerno y dos nietos desaparecidos. -Me voy a Frontino a ver si el alcalde nos presta la plata para pagar las deudas de la ladrillera -le dijo María Elena Toro a su hijo el 21 de febrero de 1997. La pequeña planta de fabricación de ladrillos era el negocio de su familia. Había que salvarla como fuera. -Me avisa cuando llegue, mamá -respondió cariñoso Franklyn, su hijo menor de 22 años. Fue la última vez que se vieron. Franklyn acababa de terminar el tercer año de ingeniería civil. Ese día, María Elena no intuyó nada raro. Sentía sólo el mismo miedo que se le había quedado puesto desde que empezaron a suceder las tragedias. Subió al bus. Le esperaban cuatro horas de carretera desde Medellín hacia el occidente para llegar a Frontino, aquel pueblo rudo de mineros de oro, y luego otra media hora hasta la ladrillera. Cuando llegó allá, ya les habían cortado la luz, pues debían 600 mil pesos. Sin electricidad, el secado de los ladrillos se demoraba. El negocio peligraba. Al otro día, Franklyn partió al rescate en moto, con su amigo Guillermo y la plata para la cuenta de luz en el bolsillo. A las cuatro de la tarde, cuando pusieron pie en Frontino, telefonearon a una tía para avisarle que iban para la ladrillera. Nunca llegaron. Mientras María Elena estuvo en la ladrillera, nadie le contó de la desaparición de su hijo. Los hermanos de Franklyn temían la reacción de su madre. ?Creyeron que yo le metía candela a todo?, dice ella hoy. Cuando regresó a Medellín, veinte días después, ya no pudieron ocultárselo más. Su hijo Francisco, amoroso, le ofreció ?un tintico? y, apenas ella se sentó a tomarse el café, su hermana le soltó la noticia. Al recordarlo, a María Elena se le quiebra la voz, a pesar de las muchas veces que lo ha contado. ?Me fui donde el sacerdote que siempre nos consoló?, me dice. ?Me quedé unos días en Medellín, porque me rogaron que no fuera por allá. Ya iban cinco desaparecidos y nadie quería otro?. Una de mis conversaciones con María Elena fue en el departamento de sus papás, en el centro de Bello. Amplio, lleno de luz, con una gran terraza. Su padre, Francisco, subió con nosotras los cuatro pisos de escaleras sin detenerse, a pesar de que está medio ciego. La mamá, María Mercedes, de 83 años, altiva, silenciosa, nos esperaba. Su marido la miró con ternura y, con palabras de trovador, dijo: ?Esta niña ha soportado esas pesadillas. Debería haberse muerto, pero aquí está, haciendo el caldito?. Alguien se ha ensañado con la familia Toro. Mercedes, una hermana menor de María Elena, emprendedora y con gran olfato para los negocios, había iniciado con su hija Claudia la construcción de este edificio donde ahora habitan los viejos. También echó a andar el negocio de la ladrillera, cerca de Frontino. Viajaba constantemente allá, a pesar de los peligros en la carretera. Quiso desarrollar una producción artesanal de cerámica, aprovechando las vetas blanquísimas de arcilla de los cerros de la finca que habían comprado. Quiso ver terminado su edificio, blanco también. Quiso y no pudo. Desapareció con su marido cuando iba camino a Medellín, el 26 de agosto de 1996, seis meses antes de la desaparición de Franklyn. Los secuestradores le pidieron rescate a su hija Claudia. Cuando fue a pagarlo, el 4 de septiembre, se la llevaron también a ella, con todo y el dinero. Después de la desaparición de Mercedes, la familia Toro decidió seguir adelante con la ladrillera -Dijimos ¡adelante! y seguimos con el negocio -dice Francisco. -¿Quiénes se llevaron a Mercedes y a los otros? -le pregunto. -Eran las autodefensas del pueblo, políticos, capataces. Tiraron al aire todo ese esfuerzo... -responde. Y María Elena complementa: -Después de que desapareció mi hijo Franklyn, yo le pregunté a mi hermano Luis quién mandaba a los paras en el pueblo. Él me dijo que un tal Conrado, al que apodaban ?el Tuerto?. -¿Y nunca pudo ubicar al Tuerto para preguntarle por su hijo o su hermana? -le dije a María Elena. -Una vez, en la carnicería, vi a un hombre corpulento con mala cara. Yo me quité las gafas y me le quedé viendo -dice María Elena mientras imita cómo hizo-. Cuando salía, me miró a los ojos y se turbó. Bajó la cabeza y salió deprisa. El carnicero me dijo que ése era el Tuerto. Yo ya lo sabía. Otro domingo en que María Elena fue al pueblo, vio pasar a los paras, que siempre salían en un Toyota pintado de negro a brochazos. Detrás iba una camioneta con seis o siete muchachos. Uno iba agarrado de la varilla trasera de la camioneta, de espaldas. -Yo vi a mi Franklyn. Tenía su físico -exclama con los ojos aguados-. Salí corriendo detrás del carro andando. Paró en una bodega de materiales. El muchacho se dio vuelta. No era Franklyn. Yo sentí que me dolía todo. Desesperada, la madre entró a la bodega, miró de reojo al Tuerto y, de nuevo, éste le evitó la mirada. -¿Le cuento el milagro del Cura? -interrumpe don Francisco, como queriendo romper la tensión. Se refería a (Leer más)

Tetê de Rocinha

Relato fotográfico Surcos Nº 16

Por Margarita García María Teresa Leal Lleva su modelo social de las favelas de Rio de Janeiro a las pasarelas de París. Y sin intermediarios. Rocinha es un pesebre. Casitas muy juntas, separadas por un corredor angosto y empinado; ventanas y puertas abiertas de par en par, con gente dentro comiendo, viendo la tele, haciendo la siesta. Esta tarde había una mujer blanca lechosa que dormía plácida en un sofá, con una blusa de tirantes y una teta afuera. Rocihna es la favela más grande de Rio de Janeiro, y allí funciona Coopa-Roca: un proyecto que tiene como objetivo darles a las mujeres del sector la posibilidad de ganar dinero sin tener que salir de sus casas. Las mujeres de Rocinha tejen y bordan, elaborando piezas para diseñadores, tiendas, fashion-shows y exposiciones. El proyecto existe desde hace unos veinticinco años, pero se constituyó como cooperativa en 1987. La oficina de Coopa-Roca queda en lo alto de un cerro, es una casita amarilla muy modesta que debe tener una de las vistas más hermosas de toda la ciudad. Por la ventana se ve un pedazo de cielo soleado y otro cerro que abajo se vuelve mar. Tetê Leal, la directora del proyecto Coopa-Roca, vive allá abajo: al lado del mar. Esta mañana la vimos en su departamento de Leblon, uno de los barrios más elegantes de Rio de Janeiro. Tetê viene todos los días a Rocinha, pero hoy no; hoy a Tetê le duele la pierna: se la dobló por culpa de un zueco de madera y está fisurada. Tiene un yeso y también muletas. -¡Roseli! Tetê vive sola, pero tiene una empleada que la acompaña en el día, desde hace nueve años. Se llama Roseli. -Nada en la vida sucede por casualidad -dice Teté, y se mira la pierna mala. Y cuenta que estuvo hace unos días haciendo yoga con un grupo de hare-krishnas que repetían esa frase todo el tiempo. Después se abanica, vuelve a llamar a Roseli, se le cae una muleta que estaba apoyada en su silla. Sigue hablando: -A mí el estrés se me va para abajo. Ya me pasó hace dos años en el evento de París: me doblé un pie y se me puso grandototote... Y pone cara de dolor. Después explica que ahora está estresada por el tema de la nueva sede de Coopa Roca, porque quieren trasladar la oficinita que tienen en Rocinha a un local más grande, por el mismo sector. -Lo de la sede es tooodo un tema. Tenemos que conseguir muchas cosas. Porque ya están el local y la aprobación del Ministerio de Cultura, pero ahora hay que hacerlo. Es que todo es trabajo, trabajo, traba... En la casa de Tetê también se encuentra Lucélia, la gerente de producción de Coopa-Roca; ella permanece callada a su lado, moviendo sus ojos negrísimos de un lado a otro, como un relojito cucú. Lucélia lleva siete años trabajando en el proyecto, es la mano derecha de Tetê. -A minha companheira -dice, y la mira. Lucélia sonríe, baja los ojos. Se acerca una señora negra que debe ser Roseli. Tetê la toma del brazo, cariñosa, y nos pregunta si queremos café. Mejor agua, decimos, porque hace calor. L. -que oficia de intérprete- y yo estamos sentados en un sillón repleto de cojines tejidos, bordados y con aplicaciones en crochet. En una repisa alta hay una lámpara blanca, también tejida, que parece un cometa. Afuera, en la terraza, unas sillas de colores nos coquetean y los pajaritos cantan. La casa de Tetê es adorable. -Es que necesitamos un lugar más grande y más bonito para hacer capacitaciones, y para que funcione todo lo administrativo. Hemos crecido mucho: hoy Coopa-Roca tiene casi cien mujeres y somos una marca. A los empresarios les gusta trabajar con nosotras porque saben que los consumidores se interesan cada vez más por los productos que, además de ser buenos, cumplen una función social. Coopa-Roca ha participado en eventos de España, Berlín y París, y asiste todos los años al fashion-week de Rio y de São Paulo. En cada viaje, Tetê se lleva a tres o cuatro mujeres, cuando van a São Paulo alquila un ómnibus, y a los eventos locales van todas las que quieran. En la tarde, en Rocinha, Marta -una de las mujeres de Coopa-Roca- me diría que adora ir a los eventos: que es su única oportunidad para vestirse, maquillarse, ponerse tacos, porque en la favela, con esos callejones tan empinados, andar en tacos es imposible. -Además de la función social del proyecto, para las mujeres de Rocinha trabajar con la moda es muy atractivo. El año pasado vinieron cinco diseñadores franceses a hacer creaciones a partir de las piezas de Coopa-Roca. Se reunían con ellas, y ellas hablaban, decidían, aportaban. Estaban muy emocionadas. A la oficina llegan muchas mujeres de la favela que quieren participar, pero no todas pueden, somos muy selectivas. Y la que no tenga habilidad sencillamente no entra. Tetê es rigurosa. Dice que hasta que una prenda no esté impecable no le da salida. Suele repetir eso de que una naranja puede dar muchos litros de jugo. Que las mujeres tienen que dar todo lo que tengan: el máximo esfuerzo por el máximo beneficio. Y dice también que la estética es lo más importante para Coopa-Roca: ofrecer prendas cada vez mejor logradas, ése es su desafío. Pero hace veinticinco años el reto era otro. Desde muy chica, Tetê tuvo claro que quería hacer un voluntariado, y también sabía que Rocinha -por ser la favela con problemas sociales más graves- tendría que ser su campo de operaciones. Claro que no sabía exactamente qué podía hacer, así que se iba todos los días a caminar por la favela: buscando, observando, imaginando nuevas formas de ayudar. -Quería inventarme un proyecto distinto. Un proyecto que no fuera asistencialista. Yo detesto el asistencialismo. Tetê era una chica acomodada que estudiaba sociología y educación en el arte. Sus padres vivían en la misma casa donde estamos ahora, y ella se había mudado más cerca de la facultad. Trabajaba en una escuela de una de sus hermanas, enseñándoles a los niños trabajos manuales y artes plásticas. También hacía otras cosas, como leer. Le gustaba mucho leer. -¡Adoré a Paulo Freire! A esa edad, ese señor me abrió la cabeza. ¡Paf! -dice, y se pega con el puño en la cabeza. Cuando iba a Rocinha, caminaba de allá para acá todos los días; la gente la miraba pero no le decían nada. Hasta que alguien se le acercó y le preguntó por qué iba tanto allá, que si trabajaba con alguna fundación. Porque en ese momento -justo después de la dictadura- se estaban poniendo de moda las fundaciones. La moda se instaló y sigue vigente: en Brasil hay casi trescientas mil ONG. Es un país grande, con problemas grandes, y cada quien se agarra de alguna bandera. Alguien me dijo que allá era el único lugar donde, además de ONG, también había ING -individuos no gubernamentales-; Tetê, con sus veinte años y su obsesión por servir, debía tener el perfil de uno de ésos. -Yo no quería participar en ninguna fundación: no me gustaba el trabajo que hacían en las favelas, así que, cuando alguien me preguntó que por qué andaba merodeando, (Leer más)

La otra lucha

Relato fotográfico Surcos Nº 15

Por Rodrigo Lloret La inmensa red de organizaciones y movimientos sociales progresistas que nacieron en los 90 para oponerse al ALCA deben reorientar sus estrategias en esta época de centroizquierda en latinoamérica. Gonzalo Berrón es un argentino que vive en São Paulo desde hace cinco años. Vino a estudiar una maestría de Ciencia Política en una universidad paulista y a trabajar como asesor internacional del partido de centroizquierda que gobernaba en la Argentina aliado a un presidente de derecha. Pensaba quedarse en Brasil un par de años, pero en el medio estalló la crisis argentina del 2001. De un saque Berrón perdió sus ingresos, sus contactos con el poder y sus ganas de volver. Entonces encontró su lugar aquí, en São Paulo, en estas oficinas donde me recibe, que nada tienen que envidiarle a la de una importante multinacional: monitores plasmas, conexión inalámbrica, pisos impecablemente alfombrados y muebles importados. Minimalismo con conciencia social y financiamiento europeo: así funciona la Alianza Social Continental, donde Berrón ocupa el cargo de coordinador de la Secretaría General. Y así da gusto luchar contra las desigualdades. Berrón está cansado: vive la mitad de sus días arriba de un avión. Habían pasado muy pocas horas desde que aterrizara en São Paulo y ya estaba recibiendo a un grupo de jóvenes sindicalistas cubanos, venezolanos y brasileños que habían llegado a visitarlo para participar en un seminario sobre la Organización Mundial de Comercio. Una semana antes, había volado a Bolivia para tener otra maratón de entrevistas: campesinos ecuatorianos, trabajadores uruguayos, ambientalistas chilenos y piqueteros argentinos querían saber cómo iba a organizarse la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos en Cochabamba. Pero ya no protesta tanto. Y eso, de alguna manera, lo inquieta. ?Hace unos años estábamos en lucha, nuestra estrategia era de confrontación directa y la movilización callejera. Así pudimos frenar el ALCA [Acuerdo de Libre Comercio de las Américas]. Pero lo que está pasando ahora es muy raro, muy novedoso, y nos obligó a cambiar nuestra cabeza. Fue muy difícil procesarlo. Qué querés que te diga, a veces me siento un poco confundido: ahora, del otro lado, sólo tenemos amigos.? Berrón no está solo, ya que forma parte de la inmensa red de organizaciones y movimientos sociales progresistas que nacieron en los 90 para oponerse al ALCA. En esos tiempos ningún gobernante, salvo Fidel Castro, se oponía al embate neoliberal. El lugar de la protesta sólo fue ocupado por los movimientos sociales, bajo la consigna de cambiar las políticas de integración y promover la justicia social. Pero la globalización ya no globaliza en América del Sur. El Tío Sam tiene las manos llenas con su aventura en Medio Oriente, y una ola de gobiernos progresistas baña la región. Los movimientos sociales parecen haber guardado sus armas para futuras batallas. Sus líderes juran que éstos son tiempos de paz, y que deben darles la mano a los ?compañeros presidentes?. El mundo posible que soñaron hace unos años, dicen, está ahora un poco más cerca. Kjel Jakobsen fue secretario internacional de la Central Obrera Brasileña, y desde ese lugar gestó, junto a trabajadores, campesinos y otros dirigentes sociales de América Latina, la red de movimientos y organizaciones populares que le dirían ?no? al ALCA. Tampoco es brasileño. Nació en Dinamarca y cruzó el Atlántico cuando tenía nueve años, porque su padre había decidido que era tiempo de mudarse a ese paraíso sudamericano que ofrecía buenas oportunidades y mejores garotas. Y para probar suerte sacó un conejo de la galera. En realidad fueron miles y miles de conejos que la familia Jakobsen empezó a criar para vender a los laboratorios. Si había compradores, no había problemas con los conejillos de Indias made in Brasil. Pero había años en los que no vendía ni uno. La fecundidad de los conejos motivó a Jakobsen, o, mejor dicho, lo desmotivó: decidió que no sería un campesino. ?Yo sólo quería escaparme de la granja, y pedí trabajo en una fábrica de Campinhas. Fue ahí donde descubrí un mundo nuevo, con compañeros que hablaban de reivindicaciones sociales. Desde el primer día supe que ése era mi lugar.? Con el tiempo conoció a un tal Lula que estaba organizando, en São Paulo, un movimiento sindical con fuertes referentes en la izquierda marxista, lazos con la iglesia de base y los movimientos campesinos. Hoy Jakobsen dirige el Observatorio Social, un centro de investigación vinculado al sindicalismo. Pero su orgullo es el Programa Somos Mercosur. Somos Mercosur fue lanzado por el gobierno uruguayo a fines del 2005 con la intención de ?inundar de ciudadanía el Mercosur?. La iniciativa permitió que en julio del 2006 representantes sindicales, de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, campesinos, organizaciones ambientalistas, de género, de juventud y otras no gubernamentales, participaran en una Cumbre del Mercosur. Por primera vez en la historia del bloque, más de 500 representantes sociales se reunieron junto a los presidentes en el ?1er Encuentro por un Mercosur Productivo y Social? que se organizó en Córdoba, Argentina. El éxito fue tan grande que el gobierno de Brasil se dispuso a preparar una nueva Cumbre Social del Mercosur para celebrarla en Brasilia. ?No quedan dudas de que ahora tenemos mucha más participación social. El Somos Mercosur ha creado un espacio muy importante para las organizaciones de la sociedad civil de la región?, aplaude Jakobsen. ?Pero esa voluntad política choca con el modelo decisorio del bloque, que es muy centralizado, y donde todo tiene que ser decidido por los presidentes. Si no se cambia ese esquema, vamos a tener más fracasos que aciertos?, advierte. Los primeros pasos para la apertura social de la región habían sido dados hace veinte años, cuando la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) reunió a los obreros de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay para que unificaran sus estrategias frente a los patrones regionales. Su trabajo fue el que posibilitó la creación de espacios dentro del Mercosur para los que habían quedado fuera del triángulo que tomaría las decisiones: multinacionales, burocracias y presidentes. En ese orden. Vicente Valdir Barros es el secretario general de la CCSCS. Tiene 68 años y una dilatada carrera sindical en la Confederación General del Trabajo (CGT) de Brasil. ?Ahora hay más armonía, y, a diferencia de los 90, hoy no necesitamos hacer tanto ruido, porque la sociedad civil y los gobiernos están involucrados en un mismo proceso, ya no estamos en veredas separadas?, dice, y se queda sonriendo. Pero es difícil verle la cara: en el sindicato de electricidad de São Paulo no hay mucha luz. ?¿No tienen miedo de ser cooptados por los gobiernos? ?No, porque todo tiene un límite. En los 90 había muchos sindicalistas alineados con los gobiernos neoliberales, y eso no puede volver a pasar. No nos vamos a quedar callados cuando se equivoquen, porque nosotros somos trabajadores y ellos presidentes. ?¿No les gusta la promiscuidad? ?No, no ?lanza una carcajada?, tenemos que cuidarnos de las enfermedades sexuales. Sérgio Haddad no se ríe. Es serio, formal y circunspecto. Se toma tiempo para hablar, como si eligiera cada una de las palabras que va a utilizar. Fue docente, y se le nota. Empezó a vincularse con organizaciones sociales cuando era un joven maestro de adultos. ?Estamos frente a un movimiento de cambio de sectores neoliberales a sectores progresistas de centroizquierda. Es una novedad que no debemos dejar pasar, pero también sabemos que esta oportunidad se puede convertir en una decepción si la dimensión de las demandas sociales no es atendida.? Tiene 57 años y es el director de Relaciones Internacionales de la Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales (ABONG), una red especializada en derechos sociales que reúne a más de 300 organizaciones. Junto a otros movimientos sociales, fueron los encargados de organizar el Foro Social Mundial de Porto Alegre, que nació como alternativa al Foro Económico Mundial de Davos. Movimientos sociales de un lado y poder financiero del otro. Haddad acaba de llegar de Parma, donde estuvo reunido con los representantes de las 70 organizaciones de todo el mundo que conforman el Consejo Internacional del Foro Social Mundial. El año próximo se reunirán otra vez en Nairobi. ?En ningún lado se está dando tanta sintonía entre gobiernos y sociedad como en América latina. Ahora son más fáciles el diálogo y la participación, y esto abre posibilidades efectivas de modificar el proceso de concentración de la riqueza. Pero el riesgo de nuestros países es la muerte de la sociedad civil, porque los gobiernos pasan pero las demandas quedan.? El Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil es, sin duda, uno de los movimientos sociales más importantes de Latinoamérica. Y en São Paulo los Sin Tierra tienen casa. Es una pequeña casona, instalada en los suburbios paulistas. ?Por un Brasil sin latifundios?, se lee en un cartel colgado en un amplio patio protegido del sol por una parra. En el sótano funcionan un centro de publicaciones provisto de fotocopiadoras y un pequeño cuarto para merchandising. Postales, remeras, prendedores y hasta murales de los Sin Tierra pueden comprarse con muy pocos reales. Suvenires anticapitalistas, para consumir sin culpas. Delvek Mateus es coordinador nacional del MST. Es hijo de pequeños agricultores que producían maíz en el estado de Paraná. Se convirtió en un Sin Tierra en 1984, cuando cumplió veinte años: ante la desesperación de no encontrar un espacio propio para cultivar, decidió participar de un asentamiento en São Paulo. ?Esa noche tuve sentimientos de conquista, y una gran sensación de esperanza por participar con mis compañeros en la lucha del cambio social y la reforma agraria.? ?¿Y ahora cómo sigue la lucha social? ?Es difícil, porque no se han producido las reformas que se precisan. Esperábamos más de este presidente. ?¿Cómo es la relación entre Lula da Silva y el MST? ?De amor y odio. Depende del momento. ?¿Y en este momento? ?Nosotros tenemos diálogo, pero el gobierno responde muy poco a ese diálogo. Pero sabemos que es un gobierno popular y nosotros tenemos que apoyar a los gobiernos populares. Mateus es el responsable de organizar los nuevos asentamientos y los cursos de capacitación política y técnica que se dictan para los militantes, que cada vez son más. En estas dos décadas, el MST logró que 370.000 familias encontraran tierra para vivir. ?Vemos con mucha esperanza la integración de los movimientos sociales, los pueblos y los campesinos de América del Sur. Aunque falta mucho para alcanzarla. La lucha no ha terminado.? Pero la entrevista sí: Mateus tiene que viajar a Guaraná, a unos 40 kilómetros de São Paulo, donde el MST tiene una escuela de formación de cuadros. Allí lo espera un centenar de dirigentes de todo el país para discutir el futuro del movimiento. En Venezuela la lucha también continúa. Pero aquí es entre chavistas y antichavistas. Jacobo Torres es de los primeros, y no quiere que queden dudas. ?Estamos convencidos del proceso revolucionario que estamos construyendo, más allá de las complicaciones. Porque a diferencia de otras revoluciones, que fueron a plomo limpio y sustituyendo unos cuadros por otros, la nuestra es más larga porque es pacífica, hasta donde nos dejen, y democrática en su esencia?, dice, y atiende uno de los tres celulares que tiene colgados en su cintura. Hasta donde lo dejen, Torres es un chavista todoterreno: es funcionario, cuando trabaja en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y representante de los movimientos sociales, cuando coordina el Capítulo de Venezuela de la Alianza Social Continental. Pero la ambivalencia no le molesta; al contrario, le divierte: ?Cuando nos acusan de ser oficialistas, yo me río porque éste es nuestro gobierno, pertenecemos a esta revolución?. Tiene 43 años, 31 de militancia, y unos cuantos vinculado al movimiento armado venezolano. ?Soy la tercera generación de comunistas. En mi familia somos todos guerrinchas?, aclara mirando fijo. Ahora puede hacerlo, pero hace unos años tenía que usar gruesos anteojos, y cuando entraba la tarde, ya no veía nada. Fue en Cuba donde encontró su salvación. Cuando Hugo Chávez y su amigo Fidel Castro firmaron los primeros acuerdos de cooperación, Torres viajó a La Habana para someterse a una intervención quirúrgica que le devolvería la vista. De regreso, el funcionario/dirigente social se puso al frente de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores que organizó la última versión del Foro Social Mundial, a principios de año, en Caracas. ?Había mucho temor en algunas organizaciones sociales, porque pensaban que sería un foro chavista, pero respetamos la regla de oro: fue un espacio de los movimientos sociales. Y fue todo un éxito, con más de 90.000 personas que participaron en 1.800 actividades?, cuenta, antes de volver a contestar otro de sus celulares. Es un hombre ocupado, Jacobo, siempre contesta el llamado de la revolución. ?¿Qué pensaba Chávez sobre la realización del Foro Social en Caracas? ?Mira, una vez nos reunió y nos preguntó si tenía vigencia el Foro. Nuestros compañeros se quedaron duros, pero tenía (Leer más)

Manto y Espejo

Relato fotográfico Surcos Nº 15

Por Claudia Lagos Lira Alejandro Aravena Tras descubrir las ventajas creativas de la escasez en un taller de Harvard, se convirtió en un referente mundial de la vivienda social. Alejandro Aravena Mori asegura que una obra de arquitectura debe ser espejo y manto. Espejo para condensar los discursos de la sociedad, para resistir la mirada del observador; y manto para desaparecer, porque eso pasa cuando la obra está bien hecha: debe desaparecer. ?Nos damos cuenta del diseño cuando falla; si está bien hecho no le ponemos atención?, me dice este arquitecto chileno, referente mundial de la vivienda social. Los croquis de los proyectos de Alejandro Aravena recuerdan dibujos de niños. Figuras simples, líneas limpias, formas a medio hacer que el observador debe completar. Ese aparente desorden en sus dibujos nos recuerda a él, a ese look de cuidada despreocupación que pasea por las páginas de las revistas y las pantallas de la televisión, de jeans gastados y chaqueta deshilachada de fábrica; de ojos claros y pelo desarreglado con peineta. A primera vista parece un estudiante universitario más que académico, y de ningún modo representa sus 39 años. La revista Arquitectura de Autor, de la Universidad de Navarra, dijo que la obra de Alejandro Aravena es ?un trabajo que busca realizarse con cierta precariedad de medios, en una consciente huida de la opulencia de la sociedad contemporánea, tan propicia a reclamar obras singulares de arquitectos del mundo mediático?. A pesar de esa búsqueda por lo simple, conocer a Aravena puede resultar bastante complicado. Conversamos entre uno de sus viajes a Estados Unidos y otro a Europa. Antes, durante y después, intercambiamos otros detalles vía correo electrónico: ?Voy a tener que salir de Santiago? ¿Podemos hacer las respuestas por mail? Voy a tener muchas horas muertas de aeropuerto? Perdona? ¿ah??. Entonces visité sus obras. Por ejemplo, el ala nueva de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica. Se trata de una estructura de acero, aluminio y vidrio en medio de una casona de adobe y tejas del siglo XVIII. ?Es un edificio simple, sin un gesto de más, con una geometría espartana. Remodelado con materiales sencillos... Utilizando negro, blanco y gris en su mobiliario, con una falta absoluta de terminaciones. Una obra casi incorpórea, apenas un reflejo en el paisaje?, dice Hans Mühr, director de Infraestructura y Desarrollo Físico de la UC. Un croquis. Translúcido, sugerente más que evidente. Mientras se somete a la sesión de fotografía justo delante del edificio, Aravena recuerda con un dejo de orgullo cómo lo levantaron, a pesar de contar con pocos pesos. El desafío era doble: al escaso presupuesto se agregaba una valla extra, allí se enseñaría arquitectura. A 1.900 kilómetros al norte de la casona de la Facultad de Arquitectura de la UC, en pleno centro de Iquique, sobre un terreno de media hectárea llamado Quinta Monroy, se alza, si no la obra maestra de Aravena, al menos la que lo lanzó a la fama. Hasta el 2004, Quinta Monroy, con su centenar de familias, era uno de los 453 campamentos (el equivalente chileno a las villas miserias o las favelas) de personas a las que, en pleno siglo XXI, aún no les ha chorreado la prosperidad económica de la que tanto se ufana Chile. Dos años más tarde, Quinta Monroy se llama Conjunto Habitacional Violeta Parra y es la última moda en vivienda social. Gracias al diseño de Aravena y de una cooperativa de arquitectos llamada Elemental, más el apoyo de la Universidad de Harvard y un subsidio estatal, las casas se construyeron por una fracción de lo que costaban otras viviendas similares, los terrenos se valorizaron, y Aravena se alzaba con el primer premio de la XV Bienal de Arquitectura de Santiago. Aravena se lo tomó con calma. ?Al mismo tiempo que ganamos la Bienal, Germán del Solo, el flamante Premio Nacional de Arquitectura, dijo que la vivienda social no era arquitectura. Eso expresa la esquizofrenia de esta profesión.? Quinta Monroy fue su primer acercamiento a la vivienda social. Hasta entonces, su currículo incluía encargos de la Universidad Católica, un colegio particular o la casa-taller de una escultora. Fue en Harvard ?el año 2000? donde Aravena descubrió que en las restricciones estaban sus ventajas comparativas. Como no podía aportar en materia de tecnología de punta aplicada a la arquitectura, buscó por el lado opuesto. ?Hay un límite en la disciplina que está exactamente al otro lado: en vez de ir a la última palabra, ir a la primera?, explica. Así ideó un taller de vivienda de emergencia. ?Si en algo uno puede tener algo interesante que decir, es en la escasez, porque todos los otros trabajan en la abundancia.? El desafío de Quinta Monroy no era menor: radicar a cien familias de Iquique en cinco mil metros cuadrados, en un terreno céntrico que valía tres veces más de lo que el Estado paga por los sitios para viviendas sociales, y así evitar la erradicación a la periferia. Para eso se contaba con un subsidio estatal de US$ 7.500 por familia que debía alcanzar para pagar el terreno, urbanizar y construir. Ese presupuesto cubría sólo 30 metros cuadrados: la mitad de una casa. La respuesta fue pensar en el conjunto: en vez de calcular cuánto podían hacer con US$7.500 por casa, se preguntaron cuánto podían hacer con US$750.000 para un barrio. El proceso para solucionarlo fue participativo, con la comunidad. En conjunto resolvieron qué sacrificar para poder radicarse. ?Lo más significativo de ese proyecto?, dice Aravena, ?es que está en el centro de Iquique. Una familia que no ha roto redes sociales ni redes laborales puede invertir en su casa. El suelo es tremendamente incidente en una política de la vivienda, para que ésta pueda ser vista como una inversión y no como un gasto.? La lógica es simple: la casa es un bien duradero. Por lo tanto, la apuesta es a que se valorice. ?Para que una vivienda sea vista como una inversión?, dice Aravena, ?tiene que ocurrir lo que nos pasa a todos cuando nos compramos una casa: que cada día valga más. Y en las viviendas sociales eso no ocurre. Y el factor número uno para que una vivienda se valorice en el tiempo es su localización. Una familia, independientemente de su condición social, necesita estar lo más cerca posible de la red de oportunidades que está presente en los barrios residenciales bien ubicados, pero no en la periferia pobre.? Los habitantes de la ex Quinta Monroy parecen bastante conformes con el resultado. ?Todos estamos bien, porque vivimos en comunidad, nos conocemos, sabemos lo que hace cada uno de nosotros; antes en la Quinta Monroy estábamos distribuidos, no lográbamos vernos seguido.? Aravena, seguramente, tiene lugares más queridos que la ex Quinta Monroy. Más atados a sus recuerdos. Pero eso es un espacio al cual este arquitecto no abre la ventana. Sólo sabemos que su esposa se llama Gica y sus hijos, Américo y Malú. No le desagrada moverse en esa cornisa entre ser aplaudido por sus pares y el bajo perfil; ha dicho que prefiere hablar por sus obras antes que dar entrevistas, pero las acepta con buena voluntad y mucha concentración, como si fueran parte de la tarea. Pero una tarea a la que no le hace el quite. Mal que mal, lo seduce estar ahí donde pueda marcar la agenda. Por eso no es de extrañar que prefiera ser citado en The Economist que en cualquier revista arquitectónica. O que aparezca en Contacto, el respetado programa de reportajes de Canal 13 que se emite en horario prime, donde fue entrevistado en octubre. El campus San Joaquín de la Universidad Católica se encuentra en la avenida Vicuña Mackenna 4860, una de las arterias que alimentan la ciudad de Santiago desde el sur de la capital. El campus es una pequeña ciudad, con calles, cruces peatonales, mucha gente y muchos edificios. Dos de ellos son obra de Alejandro Aravena. El primero uno lo ve desde el Metro, que en esa parte del trayecto transita por la superficie. Es una especie de ?Y? irregular que se asoma entre los árboles del campus. Son las llamadas Torres Siamesas. La estructura de nueve pisos, a simple vista, es de vidrio y perfiles de aluminio. Sin embargo, si aguzamos la mirada, vemos que es sólo la cáscara de la estructura sólida que alberga los laboratorios de computación. La estructura de vidrio que envuelve el edificio regula la temperatura y la luz. Las puertas de ingreso a las salas de clases se adivinan en los paneles de madera que recubren algunos de los muros interiores. Manto. La cara del edificio que da al oriente tiene un juego de rampas encontradas y cubiertas también de tablones de madera, que contrastan con el vidrio que parece una tela que cubre la estructura. Al edificio se ingresa por un zócalo de tablones de madera que atrapan tacones y se arquean rebeldes sobre el suelo. Muchos alumnos se (Leer más)

Meteórico

Relato fotográfico Surcos Nº 14

Por Daniel Riera Los clusters tecnológicos se expanden y multiplican en Brasil. Porto Digital, en Recife es uno de los 35 parques tecnológicos del país. Meteórico, todo es meteórico. Y todo crece, se expande, se multiplica. Las personas. Los proyectos. Las empresas. El conglomerado de las empresas. Ésta es la historia de una bola de nieve. Una bola de nieve brasileña. Una bola de nieve que incluye y alberga pequeñas bolas de nieve. Una bola de nieve en una isla en el nordeste de Brasil. Ésta es la historia de Porto Digital. Cuando empezamos hace cuatro años, éramos 2: ahora somos 35. Cuando empezamos hace tres años, éramos 3: ahora somos 14. En el 2003 éramos 5: ahora somos 75. El primer proyecto lo exportamos a Alemania, ahora trabajamos con distribución mundial. Hace cuatro años hicimos nuestro primer juego: ahora exportamos a 30 países. Arrancamos con tres empresas. Ahora somos 106. Todo empezó con un crédito oficial de 15 millones de dólares. En el 2005 generamos 225 millones de dólares. En el 2006 va a ser más. Seguro. En el principio había sólo pymes. Hasta que llegó también la Motorola. Luego se sumaron Samsung, Microsoft, Nokia? Empecé con el software a los 14 años. A los 18 desarrollé mi primer proyecto. Ahora tengo 22 y me estoy dedicando a la Administración de Empresas. Bill Gates se puso la camiseta de Ronaldinho. Literal y metafóricamente. Así las cosas. Progreso. Orden y Progreso. O mejor dicho, Ordem e Progresso, y estrellas que brillan en todo el mundo, como en la bandera del Brasil. Jóvenes emprendedores que cumplen el Brazilian Dream. Pequeñas empresas que se hacen medianas que se hacen grandes a la velocidad de la luz, o a la velocidad del chip o a la velocidad del capitalismo. Las innovaciones de ayer (no de esa entelequia borrosa que denominamos ?el pasado?: las de ayer al mediodía, las de anteayer), superadas por las de hoy, que a su vez serán superadas por las de mañana. Un parpadeo. Un clic, a lo sumo un doble clic, y el mundo en el que vivíamos hasta hace un rato es distinto, menos distinto de lo que será dentro de un rato. Con prisa y sin pausa. Y todo este vertiginoso movimiento sucede en una pequeña isla donde la casa más reciente es del siglo XIX y la más antigua, del siglo XVII. Eso se llama contraste. O ironía. El trazado de los 26 kilómetros de fibra óptica indispensables para que todo funcione llevó al descubrimiento de una muralla construida durante la ocupación holandesa. El futuro trazado del futuro se topó con el pasado. La fibra óptica pasa por debajo de los adoquines. En cada una de las alcantarillas, el herrero se tomó el trabajo de labrar el nombre Porto Digital. Pero, ¿qué es exactamente Porto Digital? APL) Subtítulo Porto Digital es lo que en otra época se llamaba ?Polo Informático?, luego se llamó ?Parque Tecnológico? y ahora tiende a llamarse ?Cluster Tecnológico?: un sitio donde se concentran 106 empresas dedicadas al desarrollo de software. Está ubicado en una isla de 100 hectáreas, unida al continente por sólidos puentes: la isla de Recife, también llamada Barrio de Recife Antiguo, que forma parte del municipio de Recife, que a su vez forma parte del estado de Pernambuco. La arquitectura de la isla es hija de las colonizaciones holandesa y portuguesa: quienes idearon Porto Digital tuvieron el buen tino de respetar y restaurar las casas coloniales e instalar allí las empresas informáticas, evitando la tentación idiota de afear un patrimonio histórico con feos rascacielos, tentación idiota a la que sí cedieron los bancos de la isla, que por suerte son pocos. Como su nombre lo indica, Porto Digital está ubicado en una zona portuaria. Por lo menos cuatro de los entrevistados de esta nota repetirán como un mantra posmoderno y entusiasta la misma frase: ?Antes exportábamos azúcar, ahora exportamos conocimiento. Porto Digital es, también, un Arranjo Produtivo Local. Un APL. Buena parte de la producción brasileña, en todas las áreas, se desarrolla y se exporta a través de los APLs: organismos con participación estatal y privada que procuran resolver las necesidades de un sector productivo determinado. Marcos Suassuna, consultor de Porto Digital, me cuenta que sólo en el estado de Pernambuco existen sendos APLs dedicados a la producción frutihortícola, la producción de yeso, la producción textil, la producción de ganado caprino y ovino, la de leche y sus derivados, la producción cultural y hasta la atención médica. Una empresa pequeña puede ser parte de un gran APL: participa así de una marca que la excede, obtiene subsidios estatales, facilidades para exportar sus productos y visibilidad ante clientes extranjeros que, tal vez, de otro modo no repararían en ella. Eso sucede en Porto Digital. Todos los días a la hora del almuerzo, las calles, los bares, el shopping de la isla, se pueblan de gente joven, muy joven y jovencísima que trabaja en empresas que facturan millones. Y en las mismas mesas se sienta gente joven, muy joven y jovencísima de diferentes empresas que facturan millones. Y entonces uno le comenta al otro que anda necesitando tal o cual solución tecnológica, o que apareció tal o cual cliente, y en ese clima razonablemente amable se hacen buenos negocios. Games) Subtítulo Cada dos minutos alguien me comenta que el 30 por ciento de los games que se producen en el Brasil salen de Porto Digital. Pre Loud exporta juegos infantiles de equitación al mercado alemán; Jynx empezó con un simulador de fútbol online y ahora diseña juegos para todas las edades, Advergames (juegos publicitarios) y Game Based Learning (juegos de entrenamiento para empresas); Meantime, por último, diseña juegos para celulares: ahora trabaja sobre juegos multiplayer, que se pueden jugar a un costo de transmisión muy inferior al de los mensajes de texto. La historia de cualquiera de las tres empresas, número más, número menos, es exactamente la misma: cuando las cosas se hacen bien, los encargos se multiplican; cuando los encargos se multiplican, la facturación crece; el aumento de las demandas obliga a aumentar el personal, y todos contentos. Cabe agregar que la Universidad Federal de Pernambuco tomó nota del éxito de sus hijos emprendedores e incluyó la materia Games en su carrera de Tecnología de la Información, lo que dará lugar, tarde o temprano, a la aparición de nuevos Pre Loud, nuevos Jynx o nuevos Meantime, según se prefiera. La relación entre el mercado y la universidad, se verá, es sumamente estrecha. Genios) Subtítulo Los chicos maravilla son estrellas requeridas por los diarios, las radios y la TV. A través de los medios, les han mostrado sus inventos a millones de brasileños. Estuvieron, incluso, en ?Fantástico TV?, el programa más visto del Brasil. Son un nuevo orgullo nacional en un país habitualmente orgulloso de sí mismo. Madson Menezes y Renato Viana son dos jóvenes pernambucanos de 21 años que integran los equipos que ocuparon el primer y segundo puestos en la edición brasileña de la Imagine Cup 2006, una competición organizada por Microsoft para desarrollar invenciones. Renato Viana forma parte del equipo Fast, que diseñó el Mosquito.Net, un sistema digital de información para combatir la plaga del dengue. ?A partir de cada llamado de alerta, el sistema crea una señal y mapea los focos de dolencia, de manera tal que los agentes del Ministerio de Salud puedan actuar en forma inmediata e inmunizar el área. Un canal Pay Per View que transmita las 24 horas puede estar mostrando el mapa en todo el país en todo momento, y las variaciones que va experimentando?, explica con absoluta naturalidad. El concepto se repetirá una y otra vez: se trata de crear sistemas integradores para que todo el mundo sepa lo que está sucediendo, con los mosquitos, con las personas, con lo que fuere. Allá vamos. Con su segundo puesto, Renato Viana y sus compañeros no clasificaron para la Imagine Cup mundial, que se realiza al cierre de esta edición en la India, pero ganaron de todos modos, porque el gobierno brasileño estudia seriamente su proyecto, y en poco tiempo los temibles mosquitos anopheles ya no podrán pasearse por territorio brasileño tan impunemente como lo hacían hasta ahora. El campeón de la Imagine Cup, el que al cierre de esta edición sí iba a la India, es el Trivial Team, cuyo portavoz oficial es Madson Menezes. Madson y sus amigos inventaron el sistema V Eye. ¿Para qué sirve el V Eye? Veamos: es un software para ciegos, unas muñequeras mágicas que Madson exhibe con cara de feliz cumpleaños. Otro ?sistema integrador? como el de Renato, pero con otra finalidad. Supongamos que un ciego quiere ir a un lugar determinado: se conecta al sistema con su celular, el sistema determina dónde (Leer más)

La energía de Solíz Rada

Relato fotográfico Surcos Nº 14

Por Martín Sivak Andrés Solíz Rada El ministro de Energía boliviano, explica por qué el gas de su país no debe salir de América del Sur. (nota del editor: Solíz Rada renunció por motivos politicos en la misma epoca cuando la entrevista salio publicada.) Los pulóveres tienen un nuevo sitio en la política de Bolivia, desde que Evo Morales Aima se paseó por el mundo con uno rojo, azul y blanco, de escote redondo. El diario alemán Der Spiegel lo llamó ?el presidente pulóver?; en Bolivia muchos hablan de ?la revolución de la chompa? para referirse a los cambios que llegaron con Morales. Pero los pulóveres siguen siendo un tema insignificante para el Presidente y sus funcionarios más importantes. Reparé en el suéter del ministro Andrés Soliz Rada porque es el mismo modelo ?y hasta quizás la misma prenda? que usaba la mañana de febrero de 1996, cuando lo entrevisté por primera vez. Es beige, con escote en V y botones oscuros. Esa mañana de hace diez años don Andrés escuchaba música clásica en su oficina del edificio Mariscal Ayacucho, en el centro de La Paz. En el piso yacían, desparramados, diarios y recortes subrayados que irían a parar a su archivo de viejo periodista, alumbrando sus clases en la universidad y respaldando sus intervenciones parlamentarias. Soliz Rada ha decidido ser muchas cosas en su vida: se recibió de abogado, trabajó de periodista en Bolivia, Argentina y México, fue profesor universitario y diputado y senador por el partido Conciencia de Patria. Pero, antes que nada o primero que todo, Soliz Rada es un nacionalista obsesionado con los recursos naturales de su país. A los 67 años está sentado en una de las sillas más conflictivas de la República de Bolivia: la que le corresponde al ministro de Hidrocarburos. Los aportes de Soliz Rada han sido decisivos para la medida de mayor impacto y trascendencia del gobierno de Morales: la nacionalización de los hidrocarburos. En enero, cuando asumió, el ministro y un reducido grupo de colaboradores trabajaron elaborando veintidós borradores, hasta llegar a la versión definitiva que se dio a conocer el primero de mayo de este año. Ese día, munido de un casco, Soliz Rada viajó junto al Presidente y parte del gabinete en el Hércules de la Fuerza Aérea hasta el Campo San Alberto, para anunciar la nacionalización. Aunque esta medida estaba en la agenda del entramado de movimientos sociales y distintas vertientes de la izquierda boliviana que llevaron a Morales al Palacio Quemado, lo sorprendente fue su celeridad. ?[El presidente Hugo] Chávez me dijo ?yo hubiese nacionalizado en seis o siete años, y tú lo has hecho en cien días?, me contó Morales. Soliz Rada cree que el gobierno no tenía mucho margen para esperar. ?Es tan fuerte el mandato de nacionalización, que nosotros advertimos que, si no se nacionalizaba en tiempo razonable y con los contenidos mínimos, las movilizaciones continuarían con tal fuerza que incluso podrían terminar con el gobierno de Evo Morales. La voz radial y contundente de Soliz Rada se pierde en la inmensidad de su despacho. Desde allí se advierten los desniveles de La Paz. ?El equipo que trabajó en la nacionalización tenía que hacer las evaluaciones, ver hasta dónde podíamos llegar, y evaluar cómo reaccionarían el gobierno de Lula, el de [Néstor] Kirchner, y Petrobrás en Brasil, para poder equilibrar las cosas. Si nosotros no garantizábamos el abastecimiento, Brasil hubiese invadido? ?¿Invadido? ?Yo creo que sí. Una semana sin gas y ese monstruo se cae. Por eso estas versiones. Por eso el día de la nacionalización un ministro brasileño me dijo: ?Está bien, han nacionalizado, pero dígame una cosa: ¿está garantizado el abastecimiento??. Las relaciones de Bolivia con Brasil se han vuelto ásperas desde entonces. Lula le reprocha al gobierno boliviano no haberle anunciado antes la decisión de nacionalizar. Y Petrobrás, que pertenece al estado brasileño y a un grupo de compañías europeas y americanas, está que trina, porque dejará de ganar mucho dinero en Bolivia. El ministro cree que un problema de fondo que tiene su país es la forma en que, históricamente, ha negociado con Brasil y Argentina. ?En esas negociaciones se ponen las cosas concretas que les interesan a la Argentina y Brasil en los papeles. Por ejemplo, ?se ampliará el gasoducto a la Argentina de 7,7 millones cúbicos a 20,7 millones cúbicos adicionales?. Pero del otro lado del mostrador nunca se especifica el financiamiento ni los tiempos. Ésos han sido todos los documentos anteriores. Virtud de Argentina, pero pésima negociación de Bolivia. Con Brasil, lo mismo. Por eso, el hecho de que en la nacionalización se haya ?tocado? principalmente a Petrobrás fue increíble. Viendo las cartas sobre la mesa, el Presidente dijo: ?Lo hacemos?. ?Usted, antes de asumir, escribió que Kirchner era ?representante de la Repsol?. ¿En esta experiencia como ministro varió su posición? ?Cada vez que veo a un partidario de [el ex presidente] Carlos Mesa, le pregunto: ¿cómo aceptaron el precio solidario de 0,98? [ése era el precio del gas que Argentina compraba a Bolivia por millón de BTU, pero Morales firmó un acuerdo con Kirchner para que el precio subiera a cinco dólares]. En momentos en que el gobierno argentino presionaba a Bolivia para incrementar las ventas de gas a precio solidario, yo escribí que ésos eran planteos que defendía Repsol. Pero ahora, como ministro, veo que el presidente Kirchner intenta reducir el espacio de las petroleras en Argentina, y eso puede provocar un futuro entendimiento entre Energía Argentina Sociedad Anónima (ENARSA) y Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB). ?¿Bolivia puede evitar que Argentina le venda a Chile el gas boliviano? ?Uno de los pilares de la nacionalización es el referendo del 2004. La pregunta 4 decía: ¿está de acuerdo con la política de gas por mar? La gente dijo ?sí?. La obligación del gobierno es tomar en cuenta ese referendo. Proponemos a Chile venderle termoelectricidad, que es muy importante para su industria minera. De manera que negociamos el gas a través de la termoelectricidad, y nos reservamos el metano y el gas seco para la negociación marítima. Así, combinamos el referendo con la necesidad de ampliar nuestro mercado. Por otro lado, tenemos la obligación de poner nuestros candados para que el gas que va a la Argentina no vaya después a Chile. El canciller chileno [Alejandro Foxley] dijo que ésa es una actitud poco cordial. Quisiera recordarle a Chile que no es una actitud amistosa dejar al país enclaustrado durante 127 años. ?¿Y por qué usted sostiene que el gas no debe salir de América del Sur? [n.d.r.: La decisión del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada de exportar gas a Estados Unidos vía Chile disparó la llamada ?Guerra del Gas?, que provocó la renuncia de ese jefe de Estado en octubre del 2003.] ?Yo soy bolivariano. Esto no viene de ahora. Dos años después de que yo publicara El libro del modelo endógeno (1994), notamos que la idea del modelo endógeno empezó a aparecer en los discursos de Chávez. En algo también contribuimos al lenguaje de la revolución venezolana. Plantear la articulación de las empresas estatales es una forma de actualizar las ideas de Bolívar. Y este proyecto no es compatible con el modelo de exportación a otros lugares fuera de América del Sur. Oponerse a la relación que mantiene Venezuela con el gobierno de Evo Morales ha sido el eje de campaña de Podemos, el principal partido de oposición: ?Dígale no a Chávez? fue su eslogan. Es que la ayuda de Venezuela a Bolivia incluye la compra de bonos, créditos (uno de ellos de un millón de dólares para industrializar la hoja de coca) y dos helicópteros en los que se traslada el Presidente en sus frenéticas giras por el interior de Bolivia. Pero existen también zonas inciertas. Por eso le pregunté al ministro de qué manera el gobierno de Venezuela y la empresa estatal petrolera PDVSA ayudaron o están ayudando en el proceso de nacionalización en Bolivia. ?El argumento de la supuesta intervención de Venezuela es que quiere ser competidor de Bolivia en el mercado del gas y ganar plata. El argumento es totalmente absurdo, porque si Venezuela cambia de orientación el gasoducto que quiere hacer al sur, y lo pone al norte para venderle gas a Estados Unidos, gana cualquier cantidad de plata y se ahorra los líos que tiene con Petrobrás. Por tanto, el lenguaje meramente económico y mercantilista no responde a la idea de por qué Venezuela está acá. Hay pueblos, como Venezuela, Cuba y Bolivia, que no queremos este siglo como una continuidad de la dominación de Estados Unidos en América Latina. Tenemos una posición ideológica compartida y una voluntad firme de profundizar esta alianza. Carlos Lage [el vicepresidente de Cuba] dijo hace poco que una cosa es la ayuda y otra es la solidaridad, que es compartir lo que uno tiene. Y eso es lo que hacemos: compartimos lo que tenemos. ?Pero, ¿PDVSA es el modelo de empresa estatal para Bolivia? ?Uno recurre a varias fuentes. La Stat Oil [de Noruega] es una empresa estatal chica que fiscaliza a las empresas transnacionales. Los noruegos se ufanan de que nunca les sacaron un barril de petróleo. En Canadá lo mismo. Hay grandes petroleras y ellos aprendieron a auditarlas. Y también es importante la experiencia venezolana, que ha tenido que modificar contratos. Entonces, el Ministerio les pide respaldo, colaboración, ayuda técnica, y ahí estamos escogiendo lo que mejor se acomoda a nuestro propio proceso. Hace pocas semanas, una delegación de Repsol voló desde España, para reunirse con Soliz Rada, en un avión que tiene el doble de capacidad del 01, la mejor de las naves presidenciales de Bolivia. Las diferencias no quedan allí: las secretarias de esos directivos ganan el doble de lo que gana el Presidente de Bolivia, quien acaba de bajarse el sueldo a 1.800 dólares. Como el resto de los ministros, Soliz Rada recibe 1.600 dólares, y discute por 300 mil millones de dólares que, según sus cálculos, es el valor aproximado de las reservas de Bolivia en gas y petróleo. ?¿Cómo presionan las empresas? ?Tiene mucho de psicológico. Algunos no creían que podía haber un ministro que les reclamara determinadas conductas. Y una experiencia muy interesante es que cada petrolera viene acá y habla mal de las demás. Fue una decisión mía que vengan solas. En Bolivia hay una cámara nacional de hidrocarburos que agrupa a las transnacionales, pero yo sólo negocio individualmente. ?¿Cuál es el proyecto energético de Bolivia en el largo plazo? ?Primero, tenemos que hacer el balance energético y después cambiar la matriz energética. La mayoría de los países hacen balances energéticos anuales. Acá el último balance que se hizo fue en 1996. Después del balance tenemos que hacer el cambio de matriz, como fruto de ello. Tenemos que bajar el consumo del GLP, el diesel, la gasolina, y masificar todo lo posible el gas natural. Esto implica usar el gas como un eje de la industrialización. En realidad, los grandes gasoductos de exportaciones nunca se han traducido en un gasoducto interno. Bolivia no tiene un gasoducto al occidente. Tenemos un mapa vacío. Pergeñar gasoductos internos es como irrigar sangre a un cuerpo humano, y eso es lo que tenemos que hacer. La presencia de Soliz Rada en el gabinete de Morales trae los ecos de la vieja izquierda nacional que participó en los gobiernos de los generales Alfredo Ovando y Juan José Torres (1969-1971) que, entre otras medidas, nacionalizaron la Gulf Oil Company. Como periodista y como dirigente político, Soliz Rada trabajó en ese entendimiento entre los sindicatos, la izquierda partidaria y los sectores antinorteamericanos del ejército. Morales quiere reeditar esa alianza, pero ?aggiornada? y con el movimiento campesino en un lugar más destacado. El día de la nacionalización de los hidrocarburos, el Presidente ordenó que (Leer más)

El arte del juego

Relato fotográfico Surcos Nº 13

Por Ezequiel Fernández Moores El fútbol es y será siempre "the people´s game", el juego del pueblo. Y es mucho mas que la FIFA, sus negocios y el Mundial 2006. Por eso en Alemania habrá niños de diferentes países jugando al fúbtol de calle. Bento Ribeiro era un general que a comienzos del siglo XX ganó celebridad en Brasil por su defensa del servicio militar obligatorio. Fue tan famoso que a una ciudad le pusieron su nombre. Bento Ribeiro, la ciudad, está a 40 kilómetros de Rio de Janeiro. La influencia del nombre del general provocó que allí se instalara una Vila Militar, en el barrio de Realengo. Pero a Bento Ribeiro, al general, seguramente no le hubiese gustado saber que muy cerca de la Vila Militar se levantó la Vila Proletária. Y menos aún que allí vivieran músicos de izquierda, los mismos que en 1946 homenajearon a Luis Carlos Prestes, flamante senador del Partido Comunista Brasileño. La estrofa principal de ?Cavaleiro da esperança?, cantada por Lira do Amor, la ?escola de samba? de Bento Ribeiro, decía así: ?Oh! Carlos Prestes, / foi bem merecida a cadeira do senador. / Es o cavaleiro que sonhamos, / de ti tudo esperamos.? Treinta años después, el 22 de septiembre de 1976, la Bento Ribeiro que mezclaba a militares y comunistas registró el nacimiento de su hijo más famoso: Ronaldo. Es el hombre que desde el 9 de junio buscará igualar en Alemania a su compatriota más célebre, O Rei Pelé, y coronarse tricampeón mundial de fútbol. Ronaldo, su compatriota Ronaldinho y el juvenil argentino Lionel Messi son las caras representativas del fútbol latinoamericano en el Mundial 2006. Son los íconos que sostienen la geopolítica del fútbol, ese universo que gira alrededor de un estado supranacional llamado FIFA, esa especie de Naciones Unidas pero con una diferencia: la superpotencia es Brasil, no Estados Unidos. Pero el fútbol es y será siempre ?the people?s game?, el juego del pueblo, como lo llamaban los ingleses, sus creadores. Y es mucho más que la FIFA, sus negocios y el Mundial 2006. Por eso, en Alemania, además de Ronaldo, Ronaldinho y Messi, habrá niños de diferentes países jugando al fútbol de calle. Una contracara del negocio que humaniza otra vez el juego. RONALDO Luis (con ?s? y no con ?z? ) Nazário de Lima nació en realidad cuatro días antes, el 18 de septiembre. Pero su padre, Nélio, se demoró en ir al registro y anotó la fecha del 22 para no pagar una multa. Su nombre se debe al médico que lo hizo nacer, Ronaldo Valente. ?Dadado?, como lo apodó su hermano Nélio, tardó cuatro interminables años en hablar. Era sonámbulo, le temía a la oscuridad y se hizo pis en la cama hasta los 13 años. Tuvo dificultades con las lecciones. Hablaba poco y confuso. A la escuela privada Nossa Senhora da Aparecida también iba Xuxa, la famosa animadora de TV, la ?Rainha dos Baixinhos?. Burlones, los niños de la escuela le pusieron a Ronaldo el apodo de ?Mónica?, una niña de historieta que tenía los dientes abiertos, pero que se destacaba por su gran aptitud física. En la burla estaba el tesoro. Porque el físico de Ronaldo ya daba señales fantásticas. Mamá Sónia sólo quería que estudiara, pero Ronaldo, mucho más seguro de su cuerpo que de su cabeza, se aferró a la pelota de fútbol. Los problemas de Ronaldo se acentuaron cuando sus padres se separaron. Lo pasaron a la escuela pública y la vida se le hizo más austera. Fuera de la cancha todo era inseguridad. Pero dentro, el mundo cambiaba. Dadado era el tímido reportero Clark Kent. Y Ronaldo, Súperman. A los 11 años su fama de futbolista excedía los límites de Bento Ribeiro. En su primer año con los mejores jugadores de fútbol-sala del lugar hizo 166 goles, cuenta el periodista Jorge Caldeira en su libro Ronaldo, gloria y drama en el fútbol globalizado. A los 13 debutó en un campeonato profesional. A los 16 en la primera división del Cruzeiro. Y a los 17, en 1993, se fue a jugar a Europa. Ganó premios, títulos y millones. La historia de Dadado no es conocida. La de Ronaldo sí. Pero el 12 de julio de 1998, sólo horas antes de la que debía ser su coronación definitiva como nuevo rey del fútbol, Ronaldo volvió a ser Dadado. ?Estaba tendido en el suelo, golpeándose a sí mismo con las manos. Todo su cuerpo se golpeaba. Tenía los dientes apretados, trabados, y echaba espuma por la boca. César Sampaio y yo le desenrollamos la lengua para destaparle la garganta.? Este dramático relato sobre las convulsiones que sufrió Ronaldo horas antes de la final del Mundial de 1998 forma parte del testimonio que Edmundo, su compañero de selección, dio ante una comisión parlamentaria después de la debacle. Esa noche, así y todo, Ronaldo salió esa noche a una cancha de fútbol. Fue una sombra. Brasil perdió 3-0 ante Francia y todo se vino a pique. Hay que entenderlo. Brasil es el único país que ha jugado todos los mundiales, y el único que ganó cinco. El país de Pelé y Garrincha, de Romário y Rivaldo, de Ronaldo y Ronaldinho, tiene unos 11.000 jugadores federados, 800 clubes, más de 2.000 jugadores en el extranjero, 13.000 equipos amateurs, 30.000.000 de practicantes y 308 estadios con capacidad para cinco millones de personas. Locura por el fútbol, como llamó a su libro la socióloga estadounidense Janet Lever, tras un viaje por Brasil. Es ?o país do futebol?. Y allí salir segundo en un mundial es fracaso. El escándalo tras la derrota de París en 1998 fue tal que el congreso brasileño creó no una, sino dos Comisiones Parlamentarias Investigadoras (CPI). La primera CPI trabajó nueve meses, realizó un informe de 830 páginas y pidió el procesamiento de 33 personas. La lista fue encabezada por el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira. Esa comisión fue llamada CPI-Nike. La poderosa firma de artículos deportivos de Estados Unidos, líder mundial en su ramo, fue señalada como la ?villana? de la derrota. Se atribuyó buena parte del fracaso a las cláusulas abusivas de su millonario contrato de patrocinio con la CBF. Entre otras cosas, Nike fue acusada de no permitir que Ronaldo se perdiera aquella final ante Francia, por la sencilla razón de que Ronaldo era el hombre que Nike había elegido para suceder al astro planetario de la NBA, Michael Jordan, como figura principal de su campaña publicitaria. La CPI-Nike allanó oficinas, destrabó cuentas bancarias que eran secretas y contratos que estaban bajo siete llaves. Pero perdió la batalla final: 18 de los 25 miembros de la Comisión tenían vínculos estrechos con el fútbol ?la pelota y la política conforman un sólido matrimonio en Brasil? y el informe fue rechazado. Lo retomó, sin embargo, la CPI del Senado. Trabajó 14 meses y escribió 1.600 páginas repletas de denuncias. Teixeira ocupó 536 páginas. Y fue acusado de trece cargos, desde pagar comisiones millonarias a ex socios hasta lavar dinero. Se escuchaban cosas muy duras en aquel 2001 sobre los dirigentes del fútbol de Brasil. ?Hemos descubierto una verdadera colección de delitos, que muestran desorganización, anarquía, incompetencia y deshonestidad? (senador Álvaro Dias, presidente de la CPI del Senado). ?Son aves de rapiña, estafadores de la cultura de nuestro pueblo, aman acumular riqueza fácil, son mezquinos, irresponsables e ilegítimos? (Eduardo Manhães, sociólogo, autor del libro Política de deporte en Brasil). Esta segunda vez no hubo lobby posible. Y la CPI del Senado aprobó por doce votos contra cero el pedido de procesamiento de 17 personas, con Teixeira en el primer puesto. Sin embargo, unos meses después todo quedó otra vez archivado. Brasil era de nuevo campeón mundial. Ganó la final del Mundial de Corea-Japón 2002. Dos-cero a Alemania, con dos goles de un Ronaldo resucitado. El inevitable carnaval tapó los delitos. El éxito renovó el poder. Y el poder dio impunidad. Algo parecido había ocurrido ya cuando la selección brasileña volvió al país después de ganar el Mundial de 1994 en Estados Unidos. La aduana retuvo al plantel en el aeropuerto porque había un exceso de 13 toneladas de equipaje. Desde un juego completo de cocina del jugador Branco hasta las choperas que Teixeira había comprado para su discoteca El Turf, de Rio de Janeiro. Teixeira advirtió que si no se liberaba el equipaje el plantel campeón no iría a la Casa de Gobierno ni desfilaría por las calles de Rio. El acuerdo fue inmediato. Aquellas CPI del 2001 quedaron entonces en ?pizza?, como dicen en Brasil cuando todo termina en nada. El trabajo de una CPI apuntaló en 1992 la caída por corrupción del ex presidente Fernando Collor de Mello. Pero no pudieron con el fútbol. Y los escándalos (Leer más)

Volver al futuro

Relato fotográfico Surcos Nº 13

Por Ricardo Uceda Nelson Manrique Un historiador que recurre a la psicología para hablar del fenómeno electoral del Perú ¿CÓMO SE EXPLICA que Alan García haya obtenido la opción de ser presidente del Perú? La pregunta puede atormentar no sólo a un observador extranjero. Los propios peruanos no dejan de sorprenderse. Antes de las elecciones la mayoría declaraba a las encuestadoras que jamás votaría por él. Pero luego de la primera vuelta, cuando logró, por menos de cien mil votos, convertirse en el candidato que finalmente disputaría la presidencia con Ollanta Humala, las cosas cambiaron. Se convirtió en el favorito. Sin embargo, el 60 por ciento de los electores ?la misma proporción que se declaró decidida a darle su voto en algunas encuestas? confesó que lo consideraba deshonesto o mentiroso. Aquello sólo podía explicarse porque Humala produjo un temor aún mayor. El historiador Nelson Manrique, autor de una veintena de libros y de más de un centenar de ensayos, es uno de los principales investigadores del racismo y la exclusión social en el Perú. Estudió primero agronomía, luego sociología y recién después historia, doctorándose en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. A la vuelta de treinta años ha concluido que el gran enigma de la historia nacional es lo que impide que los peruanos se constituyan como una nación posible. ?Es el sentimiento de que tenemos lo necesario para ser viables y, sin embargo, vivimos frustración tras frustración.? Le parece terrible que luego de tantos años de violencia política el racismo y la exclusión aún sean posibles desencadenantes de un nuevo estallido social. Y no concibe que en las últimas elecciones los ciudadanos hayan tenido que escoger al candidato que les daba menos miedo. ?El próximo presidente del Perú tiene como base de votación espontánea a sólo la quinta parte del país. Esto demuestra que el sistema de representación no está funcionando.? ¿Qué que tantos peruanos favorezcan al candidato que provocaba más resistencias? Según Manrique, significa que el país eligió olvidarse de la lucha contra la corrupción. Porque nadie puede pasar por alto que Alan García, acusado ante los tribunales por negociados millonarios, haya decidido ampararse en la prescripción legal, vencido el plazo que la justicia tenía para procesarlo. No fue habido, pues estaba refugiado en París. No se declaró la inexistencia del delito imputado, ni menos fue proclamada su inocencia. ?Yo aquí encuentro?, prosigue Manrique, ?una de las razones fundamentales de la desmoralización de la sociedad peruana: la impunidad de los corruptos. Alan García nos propone que creamos en lo que dice y nos olvidemos de lo que hizo. Que los historiadores nos ocupemos de su pasado y que volvamos al borrón y cuenta nueva: el secreto de la futura felicidad de los peruanos.? ATIENDE LA ENTREVISTA en una casa antigua del distrito de Miraflores, un barrio tradicional de la clase media limeña. Hay viviendas acomodadas y otras alicaídas, luciendo la de Manrique una fachada blanca y sobria. En cuanto al historiador, su aspecto no es el de un peruano acomodado ni el de un historiador de nota. Diríase un peruano común de rasgos indígenas que habla pausadamente desde el centro de una sala con libros, piezas arqueológicas e iconografía andina. En los estantes se reflejan sus variados intereses: las guerrillas indígenas en la guerra con Chile, estudios sobre etnicidad, la sociedad virtual, la violencia política. Manrique es uno de los especialistas más consultados sobre la Guerra del Pacífico, y uno de sus aportes ha consistido en revelar la disparidad de las historias que sobre la misma se han escrito en Chile, Perú y Bolivia. Los nuevos enigmas del Perú lo han convertido también en un analista al que recurre la mayoría de medios. A propósito, en las últimas semanas Manrique los criticó duramente. Acusa a los diarios y noticieros de la televisión de haber construido miedos contra Ollanta Humala en forma desproporcionada. Un exceso en favor de su oponente, Alan García, cuya historia olvidaron. PUESTOS A RETRATAR a Alan García, ¿son los datos principales las infortunadas cifras de su gestión entre 1985 y 1990? En el Perú se ha jugado mucho con ellas, porque se las puede combinar de mil maneras y siempre son catastróficas. 2.178.481 por ciento de inflación. Precios que aumentaron 22 mil veces. Tres mil 500 huelgas con 90 mil horas-hombre perdidas. También hay pésimos indicadores sobre matanzas y desapariciones. Sin embargo, para Nelson Manrique estas informaciones, por sí mismas, sólo muestran políticas equivocadas, y no bastan. Pues podría pensarse que otras políticas aplicadas por el mismo hombre que vuelve a ser presidente, el mismo hombre pero ahora maduro, aprendida la lección de sus errores, podrían dar resultados mejores. Esto no vale para García, según Manrique. Él puede haber cambiado de ideas, pero no de personalidad. Para el historiador el problema principal de García está en un factor personal que no ha cambiado, y que lo conduce a actos de extrema irresponsabilidad. ?CON ALAN GARCÍA no estamos ante una persona equivocada políticamente, que tiene malas fórmulas, sino ante alguien que no puede controlar su personalidad. Hay quienes piensan que es cínico. Yo creo que no. Cuando miente, el cínico sabe, finalmente, que su mentira no es cierta. Pero en García hay una disgregación. Cree que sus mentiras son verdad. Por cierto, no es un loco en el sentido de inimputable. Es muy inteligente, brillante en una serie de cosas, pero entre la locura y la completa lucidez hay un abanico muy complejo y difícil de definir. Encontraremos un García lúcido en algunas cosas pero ciego en otras. Por ejemplo, el tema ético es un punto ciego en su personalidad. Una contrapartida de este punto ciego moral es la necesidad de reafirmar su notoriedad a partir de medidas que pueden ser muy irresponsables. Cuando dejó el gobierno, el precio de la electricidad era de 50 centavos de dólar y el del galón de gasolina de diez centavos. El precio internacional era mucho mayor, por ejemplo de dos dólares en el caso de la gasolina. ¿Por qué pudo hacerlo? Porque una empresa era Electroperú, estatal, y otra Petroperú, también estatal, y él necesitaba proteger su ego magullado por los resultados de una pésima gestión económica. Su necesidad personal de no quedar tan mal lo llevó a devastar dos empresas estatales. ¿Esto ha cambiado desde entonces hasta hoy? ¿Ya es el político responsable que muchos creen ver? Yo creo que no.? PUEDE SORPRENDER QUE un historiador examine el futuro rol del nuevo presidente peruano en términos tan personales. ¿No es posible analizarlo de distinto modo? ¿En qué medida Alan García significa un ascenso de la izquierda democrática en el Perú, o sea de una corriente que puede reformar el Estado y aplicar una política económica que permita recuperarse a los más pobres? Al fin y al cabo, por ahí va su discurso. Pero Manrique no cree que el APRA, el partido de Alan García, vaya a reformar el Estado. ?Lo va a copar y controlar?, dice. ?Si el APRA ya hace eso muy hábilmente desde fuera del gobierno, como podemos observar con su influencia en el Poder Judicial, en el organismo electoral, en los gobiernos descentralizados, ¿podemos imaginar lo que será cuando tenga el poder? Va a convertir al Estado (Leer más)

Bolivia año cero

Relato fotográfico Surcos Nº 12

Por Pablo Ortiz Evo, Estado y sociedad civil. HOY SERÍA UN BUEN DÍA para estar en La Paz, me digo, maldiciendo mi escaso sentido de la oportunidad. Son las dos de la tarde del lunes 6 de abril y en pocas horas más Evo Morales estampará su firma sobre la ley que convoca a la Asamblea Constituyente, para entrar a la historia como el presidente que propició la famosa refundación de Bolivia. Me resigno a seguirlo por televisión desde Santa Cruz de la Sierra, en el oriente boliviano. O sea, a mil kilómetros de donde se escribe la historia, y desde una ciudad que el resto del país ve como la ?hermana linda? que quiere irse de casa sólo porque tiene más plata que los otros ocho hijitos que tuvo mamá Bolivia. ?Nunca se pensó en Mamá Bolivia, sino en los hermanos bolivianos. No hay una conciencia de que Bolivia sea nuestra madre ?corrige la historiadora Paula Peña, directora del Museo de Historia Regional. Le pregunto desde cuándo vienen estas diferencias entre los cruceños y el resto de los hermanos, y ella se remonta a la época de la colonia. Dice que la forma de conquistar el oriente de lo que hoy es Bolivia fue muy distinta a la del resto del país: los españoles heredaron el imperio kollasuyo en la zona andina y los valles, y por lo tanto sólo tuvieron que administrarlo. En cambio, en las tierras bajas la conquista fue una negociación constante con las diferentes tribus de la región. ?Ya en la Guerra del Chaco, cuando llegan los contingentes del collao, comienzan a decirles ?camba? (?amigo?, en guaraní) a todos los de acá. Camba se asumía como un gentilicio más o menos peyorativo hasta que, hace poco, lo hemos asumido como nuestra identidad. Cuando un colla dice ?camba?, lo hace de forma peyorativa, lo mismo que cuando un camba dice ?colla? ?explica la historiadora, marcando las diferencias. Pero no fue hasta los años 50 que los ?cambas? y los ?collas? tuvieron reales oportunidades de enfrentarse. El triunfo de la Revolución del 52 lanzó la ?Marcha hacia el Oriente?, un llamado a poblar las tierras bajas, pero en versión siglo XX. Lo primero fue construir una carretera que por primera vez uniera Santa Cruz de la Sierra con el resto del país, y lo segundo fue traer por esas carreteras a colonos para asentarlos en San Julián, Yapacaní y Chapare. Según Peña, la principal diferencia entre oriente y occidente radica en que Santa Cruz se siente orgullosa de ser un pueblo de mestizos, mientras que los del occidente reivindican su origen indígena. Todo ello quedó refrendado por el último Censo de Población y Vivienda, que dejó sentado que más del 60 por ciento de los bolivianos tenía origen indígena. Claro que no se incluyó la opción ?mestizo? entre las posibilidades de identificación. ?Eso es culpa de Xavier Albó y su gente ?dispara Peña. Albó es un cura y antropólogo a quien los sociólogos atribuyen la redacción del primer manifiesto indigenista surgido en el Lago Titicaca en los años 70. También es el experto en indigenismo más respetado dentro y fuera de Bolivia, pero en el oriente es visto por algunos sectores cruceños como uno de los responsables de tanta agitación política en los últimos años. Hace una semana lo llamé para concertar una entrevista en La Paz, pero se excusó: cuando yo alcance las alturas, él estará dictando una conferencia en Londres. Le pregunté entonces si Bolivia tiene una sociedad civil organizada y fuerte, como se viene diciendo desde que Evo Morales ganó las elecciones. ?Una cosa es organizada y otra cosa es movilizada. A lo mejor está muy movilizada porque está muy mal organizada. Los pobres de Bolivia se organizan y se movilizan porque están fregados y olvidados por el Estado y la sociedad. Pongamos el ejemplo de la tierra. Se podría decir que el sistema está muy mal organizado porque en el Chaco y la Chiquitania hay unos pocos que tienen mucho y muchos que no tienen nada. Entonces unos se organizan para cambiar el sistema y los otros para mantenerlo como está. Pero hay que aclarar algo: una cosa es la organización para movilizarse y otra muy distinta es la estructuración de la sociedad. MIENTRAS CRUZO el mercado Siete Calles para alcanzar el centro veo una ciudad adolescente que en sólo cincuenta años pasó de tener 50.000 habitantes a rozar el millón y medio. Veo cómo los edificios se alzan sobre el horizonte y pueblan lo que alguna vez fue una llanura que se creyó infinita, y me abro paso por sus aceras sitiadas por vendedores ambulantes que dejaron sus regiones de origen en busca del sueño cruceño: una quimera tan parecida al ?sueño americano? que muchos de mis jóvenes coterráneos creen que sólo nos falta el mar para ser idénticos a Miami. Hasta no hace mucho tiempo, Santa Cruz de la Sierra era un oasis en Bolivia. En octubre del 2003, mientras en La Paz morían 68 personas en las protestas que tumbaron a Gonzalo Sánchez de Lozada, aquí no pasaba nada, a tal punto que el ex presidente pensó trasladarse a la capital oriental y convertirla en su sede de gobierno. Peña tiene otra visión del ?oasis?. Dice que no es que no haya conflictos, sino que ?los expresamos de otra manera?, no con bloqueos de rutas sino con paros cívicos y cabildos. Ambos instrumentos de lucha deben ser convocados por el Comité Pro Santa Cruz, la organización civil que, con más de medio siglo de vida, es la más antigua del país y ha servido de contrapeso regional al poder que han ido ganando distintos movimientos sociales en los últimos años. Desde el Comité se acusa a todo el gobierno de ser excesivamente centralista y andinocentrista. Desde los movimientos sociales les devuelven el piropo, tildándolos de esbirros de las transnacionales, y de ser un refugio de la oligarquía y de los partidos tradicionales de Bolivia. Pero la chispa de este enfrentamiento no la encendió un político, un movimiento social ni los empresarios. La encendió una miss Bolivia. En el 2004 y mientras participaba en el concurso Miss Universo, Gabriela Oviedo dijo que representaba a ?la otra Bolivia?, la ?no indígena?, y que de este lado de la cordillera todos éramos blancos, altos y sabíamos hablar inglés. La Asamblea Constituyente fue el principal caballo de campaña de Evo Morales. El día que cerró campaña en Santa Cruz, ante las cinco mil personas que desafiaron el miedo a vitorearlo en ?la otra Bolivia?, Morales confesó que apostaba a la Constituyente para cambiar el modelo económico, nacionalizar los hidrocarburos y acabar con la corrupción. Enciendo el televisor y lo veo ataviado con el mismo traje que usó para recibir la presidencia. Está feliz. Baila en el hall del palacio y después sale a la plaza Murillo para seguir la fiesta con el pueblo. La banda del ejército alterna ritmos folclóricos de las distintas regiones. Por un instante, las dos Bolivias están en paz. Hoy era un buen día para estar en La Paz, me repito. ?DOS PASAJEROS MÁS Y NOS VAMOS ?promete el chofer del truffi. En el taxi Toyota ya esperamos tres pasajeros a Yapacaní, pero el sindicato no le permite salir (Leer más)

El canciller

Relato fotográfico Surcos Nº 12

Por María Teresa Ronderos Gabriel Puerta El canciller de la narcodemocracia se ganó, durante veinte años la confianza de los narcotraficantes y de los paramilitares colombianos. POR SEGUNDA VEZ en su vida, Gabriel Puerta está en el patíbulo. Hace 14 años, él y once amigos colaboraron con la justicia colombiana para que diera con el narcotraficante Pablo Escobar. Los llamaron ?los Doce del Patíbulo?, por su temerario desafío a un Escobar paranoico que parecía dispuesto a matar hasta a su sombra. Ahora su supervivencia ya no está en juego. Pero sí su libertad. Puerta, de 63 años, aguarda en una cárcel de máxima seguridad ?en Valledupar?, donde duerme sobre suelo mojado para mitigar los 40 grados de calor. Un avión de la DEA, la agencia antinarcóticos norteamericana, se lo llevará dentro de poco, junto a un puñado de compatriotas. Quizás, cuando este reportaje se publique él ya esté en una prisión del poderoso país del norte. Lo acusan de conspirar para enviar cocaína a Estados Unidos y de ser uno de los líderes de la organización criminal conocida como el Cártel del Norte del Valle ?el último de los grandes cárteles de la droga colombiana?, que floreció en el vacío dejado por una guerra tremenda librada entre el cártel de Medellín, de Escobar, y el de Cali, de los Rodríguez Orejuela. El Departamento del Tesoro puso a Puerta y a sus empresas en la lista negra del narcotráfico. ?Conocí a muchos miembros del Cártel del Norte del Valle, debido a mi actividad salvando vidas y con ocasión del conflicto colombiano. Ni líder ni jefe de nada. Llevo 42 años viviendo en Bogotá y 25 con dedicación completa a actividades agropecuarias lejos del norte del Valle. ¿Quién me podría aceptar como jefe a control remoto??, escribió en uno de los dos cuestionarios que me contestó desde la cárcel de Valledupar, en febrero pasado. (El gobierno no permite entrevistas personales.) Para capturar a Puerta en octubre del 2004, según aseguró un investigador del caso, el gobierno estadounidense habría pagado la mayor recompensa que jamás haya girado por un narcotraficante, cercana a los cinco millones de dólares (la embajada de ese país en Bogotá no confirmó ni negó el hecho). Fue tal su celo para que no escapara, que ?como relató un testigo?, contraviniendo las normas que impiden a oficiales extranjeros realizar acciones policiales en territorio nacional, cinco agentes de la DEA se unieron a quince oficiales de la policía colombiana para atrapar a Puerta al filo de la medianoche, en una finca cercana a Bogotá. No encontraron resistencia, ni tampoco droga. Sólo una pistola en la mesa de noche y un cuchillo de cocina que ofreció la empleada doméstica cuando le preguntaron dónde estaban las armas. Puerta no es un Escobar, emperador del tráfico y del terror. Tampoco es un trofeo simbólico de un cártel desmantelado, como son los envejecidos Rodríguez Orejuela, extraditados a comienzos del 2005. Tampoco es uno de los señores de la guerra paramilitar, traficantes de droga y de armas. Sin control de rutas, ni ejércitos, ni territorios, ¿por qué tanto empeño de los gringos en llevárselo? LA SEÑORA de Puerta dice que está a dieta. Por la ansiedad ha engordado casi tantos kilos como los que su marido ha perdido en la cárcel. Nerviosa, saca carpetas de varias cajas en el comedor de su departamento. Para que no piense que lleva una vida lujosa, aclara que el Guayasamín que exhibe en la pared de la escalera es una copia. Las autoridades colombianas acusan a su marido de haber obtenido sus bienes con las ganancias de actividades ilícitas, y se los han incautado casi todos: dos haciendas que suman más de mil hectáreas, empresas agrícolas y mineras, y una oficina. El departamento donde vive la familia Puerta desde hace 18 años también entró en el proceso, pero por ahora se lo dejaron en custodia a la señora. En la biblioteca, donde nos sentamos a conversar, no parece faltar ninguno de los libros que se han publicado en los últimos años sobre narcotráfico y paramilitarismo en Colombia. Puerta nació en un pueblo pintoresco de Antioquia y fue criado en medio de la violencia política colombiana de los años 50. Probablemente conoció el mundo de los negocios clandestinos después de recibirse de abogado, cuando abrió sus casas de cambio en Cali. Era el momento en que el creciente narcotráfico necesitaba lavar sus rápidas fortunas. ?La confianza que yo les inspiraba a los clientes hacía que depositaran sus dineros, para recuperarlos cambiados a la moneda requerida, muchas veces hasta dos y tres meses después. Adquirí desde entonces fama de hombre correcto y serio. Principio de todas mis intervenciones futuras en las autodefensas?, escribe Puerta. Ya separado de su primera esposa, se prendó de la gerente del banco donde tenía las cuentas de sus casas de cambio, y, a juzgar por las emotivas tarjetas que le envía desde la cárcel, sigue enamorado de ella veinticinco años después. En 1985 compró el 17 por ciento de la aerolínea Intercontinental de Aviación. Según las autoridades colombianas y estadounidenses, la empresa fue creada para camuflar viajes de droga a Estados Unidos y para lavar dinero a través de sus subsidiarias, algunas registradas en paraísos fiscales. Aseguran que Orlando Henao Montoya ?fundador del Cártel del Norte del Valle? fue su socio principal. Puerta sostiene que la aerolínea nunca se usó para contrabandear droga. INVITADA POR LA SEÑORA de Puerta, subo a mirar el estudio donde trabajaba su marido. Allí me encuentro con colecciones de revistas de ganadería y libros como La geometría del cebú. Puerta compró su primera finca en 1979 y desde entonces invierte sus ganancias en el negocio de la ganadería, pero nunca fue un terrateniente convencional. Se obsesionó con mejorar la productividad ganadera del país y para ello importó desde Brasil razas tropicales de alto rendimiento en carne, leche o trabajo. Publicó varios artículos en revistas especializadas y decenas de universitarios visitaron sus fincas para aprender. Cada vez que podía, predicaba ?una política acertada que nos ayude a vencer [en América Latina] la eterna humillación de ser los dueños del 75 por ciento del hato bovino mundial y producir, apenas, el 25 por ciento de la carne y la leche de la Tierra?. Paradójicamente, la dedicación exclusiva de Puerta al ganado no lo llevó a alejarse del narcotráfico. Al ser un reputado finquero en el Magdalena Medio, fue también uno de los gestores del paramilitarismo en Colombia, pues fue allí donde los hacendados se unieron por primera vez para combatir a la guerrilla. Puerta la había sufrido en carne propia: fue secuestrado dos veces por las FARC y obligado a pagar por su vida. En 1990, dieciséis bombas plantadas por las FARC estallaron en una de sus fincas y destruyeron la casa, las bodegas y la maquinaria agrícola. Al poco tiempo ocurrió su enfrentamiento con Escobar, que en ese entonces secuestraba a narcotraficantes y hacendados para financiar su vida de ?fugitivo más buscado? por el gobierno colombiano. ?El problema social creado por las acciones de Escobar y su aspiración política, sumado al empuje de la guerrilla y a la necesidad de suplir las deficiencias de seguridad inherentes al Estado, nos llevó a muchos, de distintas clases sociales y económicas, a enfrentar el reto de la guerra y de la descomposición social. El narcotráfico no era la meta, pero había que conocerlo a fondo para tratarlo, pues las FARC y las autodefensas comenzaban a nutrirse de esa fuente?, se justifica Puerta. En ese contexto, argumenta, no es extraño que la agencia antinarcóticos de Estados Unidos se fijara en él: ?Sobre mí [los norteamericanos] hurgaron y encontraron. En (Leer más)
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